Es
indispensable definir algunos conceptos básicos para iniciar un tratamiento de
los efectos de erupciones. A continuación se presentan una serie de breves
definiciones de los términos vulcanológicos más frecuentemente utilizados. En relación
a las estructuras, podemos empezar por la palabra Volcán.
En muchos
lenguajes, la palabra volcán significa literalmente "montaña que
humea". En castellano "Volcán" proviene del latín Vulcano,
referido al Dios del Fuego de la mitología romana, que a su vez deriva del Dios
Hefesto de la mitología griega. De una manera algo más formal puede utilizarse
la definición de MacDonald (1972) y decirse que un volcán es aquel lugar donde
la roca fundida o fragmentada por el calor y gases calientes emergen a través
de una abertura desde las partes internas de la tierra a la superficie. La
palabra volcán también se aplica a la estructura en forma de loma o montaña que
se forma alrededor de la abertura mencionada por la acumulación de los
materiales emitidos. Generalmente los volcanes tienen en su cumbre, o en sus
costados, grandes cavidades de forma aproximadamente circular denominadas
cráteres, generadas por erupciones anteriores, en cuyas bases puede, en
ocasiones, apreciarse la abertura de la chimenea volcánica.
Los
materiales rocosos que emite un volcán pueden ser fragmentos de las rocas
"viejas" que conforman la corteza o la estructura del volcán, o bien
"rocas nuevas" o recién formadas en la profundidad. Las rocas
"nuevas" pueden ser arrojadas por el volcán en estado sólido o
fundidas. Magma es la roca fundida que se encuentra en la parte interna del
Volcán, que cuando alcanza la superficie, pierde parte de los gases que lleva
en solución. Lava es el Magma o material rocoso "nuevo", líquido o
sólido, que ha sido arrojado a la superficie.
Comúnmente,
las lavas recién emitidas se encuentran en el rango de temperaturas entre 700
°C y 1200 °C, dependiendo de su composición química. Todas las rocas que se han
formado a partir del enfriamiento de un magma se llaman rocas ígneas. Cuando el
enfriamiento tuvo lugar en el interior de la tierra, y las rocas fundidas no
llegaron a emerger a la superficie, se llaman rocas ígneas intrusivas. Cuando
la roca se ha formado ha partir del enfriamiento de lava en la superficie, se denomina
roca ígnea extrusiva. A todas las rocas que han sido producidas por algún tipo
de actividad volcánica, sean intrusivas o extrusivas, se les llaman rocas
volcánicas. Pero no todas las rocas ígneas son volcánicas.
Existen
grandes masas de rocas ígneas intrusivas, denominada plutónicas , que se han
enfriado a gran profundidad , sin estar asociadas a ningún tipo de actividad
volcánica. Algunas de las rocas plutónicas más comunes son, por ejemplo ,
ciertos tipos de granito.
La emisión
de material rocoso y gases a alta temperatura es lo que se denomina una
erupción volcánica. Cuando ésta es el resultado directo de la acción del magma
o de gas magmático, se tiene una erupción magmática. Las erupciones pueden
resultar también como efecto del resultado también como efecto del
calentamiento de cuerpos de agua por magma o gases magmáticos. Cuando el cuerpo
de agua es un acuífero subterráneo, la erupción generada por el
sobrecalentamiento de este por efectos magmáticos, se denomina erupción
freática. Este tipo de erupciones generalmente extruye fragmentos de roca
sólida " vieja" , producidos por las explosiones de vapor. En algunos
casos, este tipo de erupciones pueden emitir también productos magmáticos
mezclados con los de la erupción de vapor. Si este es el caso, la erupción se
denomina freatomagmática.
Es común
que, después de una gran erupción magmática o freatomagmática, una formación de
lava muy viscosa empiece a crecer en el fondo del cráter por la chimenea
volcánica, formando una estructura en una forma de cúpula a la que se llama
domo, que puede crecer hasta cubrir por completo al cráter.
Los
materiales rocosos fragmentados emitidos por una erupción, lanzados en forma
sólida o líquida, se denominan piroclastos. Qué tan fina sea la fragmentación
de los piroclastos dependen de la intensidad de la erupción explosiva . Estos,
al depositarse en el suelo, pueden cementarse por varios procesos, tales como
solidificación, por enfriamiento si venían fundidos, o por efecto del agua,
etc. Los piroclastos cementados forman las rocas piroclásticas.
Una forma
genérica de referirse a los productos piroclásticos, cualesquiera que sea su
forma , es tefra. A los fragmentos de tefra de menor tamaño (menores de 2mm) se
les llama ceniza, y a los mayores lapilli. El magma , antes de emerger en una
erupción , se acumula bajo el volcán a profundidades de unos cuantos kilómetros
en una cámara magmática.
Las
erupciones explosivas pueden producir densas columnas de tefra que
ocasionalmente penetran la estratosfera y alcanzan alturas superiores a los 20
km; éstas son las columnas eruptivas.
Durante una
erupción explosiva, el magma al alcanzar la superficie, produce grandes
cantidades de gas, que traía en solución y libera enormes cantidades de energía
por diversos procesos. Esta diversidad de mecanismos presentes en la erupción,
hace difícil medir su tamaño. Así, en contraste con la sismología, en la que se
mide el tamaño de un temblor en función de la energía elástica que libera en
forma de ondas sísmicas; en vulcanología la medida del tamaño de una erupción
es un problema que no está del todo resuelto .
Walker
(1980) sugirió que se necesitan cinco parámetros para caracterizar
adecuadamente la naturaleza y tamaño de una erupción explosiva: Magnitud de
masa , es la masa total del material eruptado. Intensidad , es la razón a la
que el magma es expulsado (masa/tiempo). Poder dispersivo , es el área sobre el
cual se distribuyen los productos volcánicos y está relacionada con la altura
de la columna eruptiva. Violencia , es una medida de la energía cinética
liberada durante las explosiones, relacionada con el alcance de los fragmentos
lanzados, Potencial destructivo, es una medida de la extensión de la
destrucción de edificaciones, tierras cultivables y vegetación, producida por
una erupción.
En 1955
Tsuya definió una escala de magnitudes basadas en el volumen de los distintos
tipos de materiales eruptados. La escala de Tsuya se incluye en la tabla 2. En
1957 Yokoyama y en 1963 Hédervari, propusieron extender las escalas de volumen
a una escala de Magnitud de energía , basada en la relación de proporcionalidad
directa entre la masa del material emitido, su volumen y la energía liberada.
Recientemente, De la Cruz-Reyna(1990) definió una escala de magnitudes basada
en la relación entre el tamaño de las erupciones y su razón global de
ocurrencia. Una medida del tamaño de las erupciones que combina algunos de los
parámetros anteriores (dependiente de la disponibilidad de información ), es el
índice de explosividad volcánica, VEI (Newhall y Self, 1982).
TIPOS DE VOLCANES
Por su
morfología, los volcanes se pueden clasificar en:
1.- Conos de
Ceniza.
Estos conos
se forman por el apilamiento de escorias o ceniza durante las erupciones
basálticas, en las que predominan los materiales calientes solidificados en el
aire, y que caen en las proximidades del centro de emisión. Las paredes de un
cono no pueden tener en este caso pendientes muy altas, por lo que generalmente
tienen ángulos comprendidos entre 300 y 400 . Son de forma cónica, base
circular, y no pocas veces exceden los 300m de altura. Como ejemplo se puede
mencionar al Volcán Xitle, ubicado en la falda Norte del Ajusco, D.F. y otros
muchos volcanes que se encuentran en la zona monogenética de Michoacán -
Guanajuato .
2.- Volcanes
en escudo.
Son aquellos
cuyo diámetro es mucho mayor que su altura. Se forman por la acumulación
sucesiva de corrientes de lava muy fluídas, por lo que son de poca altura y
pendiente ligera. Su topografía es suave y su cima forma una planicie
ligeramente encorporadas. Como ejemplo de este tipo de volcanes están los
volcanes hawaianos y los de las Islas Galápagos. Ocasionalmente se observan
volcanes de escudo con un cono de ceniza o escoria en su cúspide, como es el
caso del volcán Teutli en Milpa Alta, D.F.
3.- Volcanes
estratificados.
Son los
formados por capaz de material fragmentario y corrientes de lava intercaladas,
lo que indica que surgieron en épocas de actividad explosiva, seguidas por
otras donde se arrojaron corrientes de lava fluida. Como ejemplo de estos están
los volcanes más altos de nuestro país ; Popocatépetl, Fuego de Colima, etc.
Como se ha
indicado antes, las erupciones volcánicas pueden ser clasificadas de varias
maneras, de acuerdo con sus características . Una de las más tradicionales es
aquella basada en los nombre de los volcanes de los cuales constituyen una
actividad típica, o de alguna erupción históricamente famosa. Así se tienen
erupciones, entre otras, de tipo Hawaiano, Estromboliano, Vulcaniano, Peléano,
Pliniano, etc. según tengan las características que más frecuentemente aparecen
en los volcanes de Hawai, en el Stromboli, en el Vulcano, en el Monte Pelée, o
de la erupción del Vesubio en el año 79 D.C., descrita por Plinio el Joven,
etc. Esta clasificación no es realmente muy adecuada, ya que estos volcanes
pueden presentar muy diversos tipos de actividad en un momento dado.
TIPOS DE ERUPCIONES
Clasificación de erupciones volcánicas
TIPO
|
NATURALEZA DEL
MAGMA
|
CARACTERITICAS
|
Islandiana
|
Fluido (basáltico)
|
Erupción de fisura, emisiones no explosivas de
medianos a grandes volúmenes de lava basáltica. Producen extensos campos
planos de lava algunos pequeños conos de salpicaduras de escoria
|
Hawaiana
|
Fluidos (basáltico)
|
Similar a la Islandiana, pero con actividad central
más pronunciada. Frecuente aparición de grandes fuentes de lava
|
Stromboliana
|
Moderadamente fluido dominan los basaltos
|
Erupciones mas explosivas que las Hawaianas, con una
mayor proporción de fragmentos y piroclastos. La actividad puede ser rítmica
o continua. Producen conos de escoria de tamaño pequeño a regular. Ejemplo:
Paricutín, 1943.
|
Vulcaniana
|
Viscoso
|
Explosividad moderada a violenta con emisiones de
fragmentos sólidos o semisólidos de lava juvenil, bloques líticos, cenizas y
pómez. Producen conos de ceniza, de bloques o combinaciones. Ejemplos : El
Chichón, marzo 28 de 1982
|
Peléana
|
Viscoso
|
Similar a la vulcaniana , pero más explosiva, con
emisiones de violentos flujos piroclásticos. Produce domos, espinas y conos
de ceniza y pómez.
|
Pliniana
|
Viscoso
|
Emisión paroxísmica de grandes columnas eruptivas y
flujos piroclásticos. Intensas explosiones producen extensas lluvias de
ceniza y lapilli . Pueden producir colapso del edificio volcánico y formación
de calderas. Ejemplo: El Chichón , abril 4 de 1982
|
Ultrapliniana
|
Viscoso
|
Erupción paroxísmica pliniana, extremadamente grande
y destructiva.
|
Flujos riolíticos
|
Viscoso
|
Enormes flujos de ceniza que con volúmenes de varias
decenas o centenas de Kilómetros cúbicos pueden cubrir grandes extensiones
con cenizas o pómez semi-fundidas
|
DEFINICION Y
CLASIFICACION DE CALIMIDADES DE ORIGEN VOLCÁNICO
Y SUS EFECTOS
A.- FLUJOS
DE LAVA
Son lenguas
coladas de lava que pueden ser emitidas desde un cráter superior, algún cráter
secundario, desde una fisura en el suelo o sobre los flancos de un volcán
impulsados por la gravedad; estos flujos se distribuyen sobre la superficie ,
según la topografía del terreno. En términos generales se producen en
erupciones de explosividad baja o intermedia y el riesgo asociado a esa
manifestación está directamente ligado a la temperatura y composición de lava,
a las pendientes del terreno y a la distribución de población .
Las
distintas temperaturas y composiciones de la lava pueden originar diversos
tipos de flujos. Las palabras hawaianas "aa" y "pahoehoe"
denotan dos de los flujos de lava más comúnmente observados alrededor de
numerosos volcanes basálticos o andesítico - basálticos de todo el mundo. Estos
flujos se caracterizan principalmente por las texturas de sus superficies.
El pahoehoe
tiene una corteza de textura relativamente suave, que se dobla y tuerce en
forma similar a como lo hace una tela gruesa o una serie de cuerdas trenzadas.
Durante su desarrollo, la superficie del flujo de lava se enfría y alcanza un
estado semi-sólido, permitiendo la formación de una corteza plástica y que en
su interior siga fluyendo la lava liquida, formando en ocasiones largos tubos
(o túneles) de lava.
La variedad
a, en contraste, se caracteriza por una superficie extremadamente áspera y
cortante, y por un avance irregular de los gruesos flujos de ese tipo,
producido por acumulaciones y desmoronamientos sucesivos del frente.
Ejemplos de
estos tipos de flujos de lava pueden ser fácilmente observados alrededor de los
volcanes Paricutín (Michoacán) y Xitle (en el Pedregal de San Angel , D.F.).
Otro tipo de
flujo de lava muy común en volcanes con productos más ácidos y más viscosos, es
la lava de bloques. Estos bloques de lava, con su interior incandescentes,
descienden por la pendiente de un volcán en forma de pequeñas avalanchas, que
ruedan cuesta abajo formado lenguas de lava similares a las de un flujo
líquido.
Un claro
ejemplo de este tipo, puede observarse en el volcán de Fuego de Colima, donde
desde 1975 se ha producido varias lenguas de lava de bloques. Este proceso ha
continuando en forma intermitente hasta la fecha.
La
velocidad de avances y los alcances de los flujos de lava son muy variados. Los
reportes más comunes sitúan las velocidades observadas con mayor frecuencia en
el rango de 5 a 1000 m/hr, pero excepcionalmente se han observado flujos de
erupciones islandianas o hawaianas que alcanzan 30 km/hr (Nyragongo , Zaire) y
hasta 64 km/hr (Mauna Loa, Hawai). Los alcances máximos reportados son de 11 km
para lava de bloques y 45 km para lavas de tipo hawaiano. En contraste, los
flujos de lava de bloques y otros tipos de flujos de lavas más viscosas ,
avanzan por lo general en forma muy lenta, a razón de unos cuantos metros por
día y su alcance está muy limitado por las pendientes del terreno.
Los daños
que pueden llegar a producir los flujos de lava son muy distintos. Desde luego,
la pérdida de tierras laborables por la cobertura del terreno por lava es el
más común
Como
ejemplos de este tipo de daño pueden citarse en México; los casos de erupciones
del Xitle (Sur del D.F.) alrededor del año 470 A.C; del Jorullo (Michoacán),
que se desarrolló en el periodo 1759 - 1774 y del paricutín (Michoacán ), es el
campo de lava (frecuentemente referido como mal país) cubrió aproximadamente 72
km2 de tierras laborables , efectuando gravemente la cultura de Cuicuilco,
mientras que en el segundo el área cubierta fue alrededor de 9 km2 destruyendo
fincas y ranchos . El tercero cubrió cerca de 25 km2 (Villafana, 1907; Flores,
1944; Trask, 1944; Krauskopf, 1948; Atl, 1950; Wilcox , 1954; Mooser, 1957;
Zavala, 1982).
La pérdida
de construcciones pueden también ejemplificarse con la erupción del Paricutín.
En los primeros días de 1944, un flujo de lava que tardó tres días en
desplazarse desde el volcán, alcanzó al pueblo de Paricutín, a una velocidad de
unos 30 m/hr, cubriéndolo por completo. En mayo de 1944, San Juan
Parangaricutiro es también alcanzado por otro flujo similar, moviéndose a 25
m/hr, destruyéndolo casi en su totalidad.
El efecto
destructivo proviene principalmente del peso de la lava que, con una densidad
típica en el rango de 2.7 a 2.9 g/cm3, aplasta las edificaciones de menor
altura. Sin embargo, un edificio de altura suficiente que exceda el espesor del
flujo de lava, podría en principio resistir el avance de éste. Tal fue el caso
de la iglesia de San Juan Parangaricutiro, cuyas partes más altas están
relativamente poco dañadas, aunque rodeadas por el flujo de lava.
La razón de
esto es que la presión dinámica que puede ejercer lateralmente un flujo de lava
sobre un edificio de está dada por dv 2 /2, donde d es la densidad de la lava
del flujo y v su velocidad. Se bien la densidad de la lava puede ser
considerable como se indica arriba, la velocidad de avance es por lo general
tan baja, que la dependencia cuadrática con ella reduce grandemente el valor
que pueda alcanzar esta presión.
Así
por ejemplo, la presión dinámica ejercida por el flujo de lava sobre las
paredes de la iglesia de San Juan Parangaricutiro se estima que fue del orden
de tan sólo 0.07 Nw/m2 , muy pequeña comparada con la presión ejercida por el
peso .
Estas
consideraciones pueden ser importantes en el diseño y construcción de
edificaciones en zonas volcánicas de energía nuclear o de otro tipo , e incluso
cualquier otra estructura cuya resistencia sea crítica para la seguridad de la
región circundante
Estos
efectos destructivos pueden atribuirse con mayor frecuencia a lavas del tipo aa
o pahoehoe, que por su relativa menor viscosidad pueden viajar sobre terrenos
con menor pendiente.
Los flujos
de lavas más viscosas, que generalmente se presentan como coladas de lava de
bloques, aunque también pueden llegar a desplazarse como flujos continuos y
avanzar sobre terrenos con pendientes fuertes. Estos se detienen cuando la
pendiente del terreno es menor que aproximadamente el 15%. Sin embargo, los
flujos de lava de bloques pueden fragmentarse y generar derrumbes o avalanchas
de rocas incandescentes que al deshacerse pueden liberar cantidades
considerables de su polvo piroclástico , como fue el caso de la actividad del
Volcán de Fuego de Colima en Abril 16 y 18 de 1991.
B).- FLUJOS
PIROCLASTICOS.
El término
" flujo piroclástico" se refiere en formas genérica a todo tipo de
flujos compuestos por fragmentos incadescentes. Una mezcla de partículas sólidas
o fundidas y gases a alta temperatura que pueden comportarse como líquido de
gran movilidad y poder destructivo. A cierto tipos de flujos piroclásticos se
les denomina nuees ardentes (nubes ardientes ). Estos flujos, comúnmente se
clasifican por la naturaleza de su origen y las características de los
depósitos que se forman cuando el material volcánico flotante en los gases
calientes se precipita al suelo. El aspecto de los flujos piroclásticos activos
(flujos activo es aquél que se produce durante una erupción, y flujo, sin
calificativo, sólo se refiere al depósito) es por demás impresionante.
Es
particularmente vívida la descripción que hace Plinio el Joven de la erupción
del Vesubio en el año 79 D.C., mencionada anteriormente,
"…
Ominosa, detrás nuestro, nube de espeso humo se desparramaba sobre la tierra
como una avalancha…".
El
poder destructivo de los flujos piroclásticos dependen fundamentalmente de sus
volúmenes y de sus alcances . El primer factor está controlado por el tipo de
erupción que los produce y el segundo principalmente por la topografía del
terreno. En términos generales, se pueden distinguir tres tipos de flujos de
acuerdo al tipo de erupción que los produce (Wiirms y McBirney, 1979): Flujos
relacionados con domos o con desmoronamientos de los frentes de lava ; flujos
producidos directamente en cráteres de cumbre y flujos descargados desde
fisuras.
Entre los
flujos piroclásticos relacionados con domos, se distinguen dos tipos que varían
grandemente en su poder destructivo. Uno es el tipo Merapiano, en referencia al
volcán Merapi de Java, que consiste en flujos o avalanchas de origen no
explosivo, producidos por gravedad, a partir de domos de cumbre en expansión,
que los contiene y generan avalanchas de material caliente que se deslizan
sobre los flancos del volcán hasta cerca de sus bases. Algunas avalanchas
Merapianas se pueden producir también desde los frentes de flujos de lava de
bloques que descienden sobre los flancos del volcán. Estos flujos pueden ser
disparados por movimientos de los domos, por temblores que sacuden las
estructuras o por algún otro factor externo.
Un ejemplo
de este tipo de flujos ha podido ser observado desde 1975 en el Volcán de Fuego
de Colima, aunque no ha tenido grandes efectos destructivos, salvo algunos
incendios en pequeñas zonas boscosas en la base del volcán
En
contraste, otro tipo de flujos piroclásticos sumamente destructivos
relacionados con domos de cumbre, es el llamado tipo Peléeano (Nube Ardiente),
referidos a la devastadora erupción del Monte Pelée , en Martinica, pequeña
isla de posesión francesa en el Caribe, el 8 de mayo de 1902, que asoló la
ciudad capital de St.Pierre causando cerca de 29,000 víctimas.
Generalmente,
se producen durante las fases iniciales del crecimiento de domos, y sus
depósitos están formados por ceniza , lapilli y bombas; todo proveniente de
magma juvenil, rico en volátiles disueltos; aunque también pueden contener
bloque líticos de material no juvenil del volcán, dependiendo esto de qué parte
del domo sea emitido el flujo.
En el caso
de explosiones de ángulo bajo, en las que la presencia misma del domo dirige la
fuerza de la explosión lateralmente, las componentes horizontales de la
velocidad de los materiales sólidos del flujo pueden ser muy altas, estimándose
hasta en 150 m/seg.
Otra
modalidad de flujos piroclásticos destructivos se da cuando éstos se originan
en cráteres abiertos, que producen grandes columnas eruptivas que pueden
penetrar la estratosfera, y sobre las cuales se discute en el capítulo de
productos de caída libre.
C).- LAHARES
Los lahares
son flujos que generalmente acompañan a una erupción volcánica; contienen
fragmentos de roca volcánica, producto de la erosión de las pendientes de un
volcán. Estos se mueven pendiente abajo y pueden incorporar suficiente agua, de
tal manera que forman un flujo de lodo. Estos , pueden llevar escombros
volcánicos fríos o calientes o ambos, dependiendo del origen del material
fragmentario. Si en la mezcla agua-sedimento del lahar hay un 40-80 % por peso
de sedimento entonces el flujo es turbulento, y si contiene más del 80 % por
peso del sedimento, se comporta como un flujo de escombros. Cuando la
proporción de fragmentos de roca se incrementa en un lahar (especialmente
gravas y arcilla), entonces el flujo turbulento se convierte en laminar.
Un lahar
puede generarse de varias maneras:
· Por el busco drenaje de un lago cratérico,
causado quizás por un erupción explosiva, o por el colapso de una pared del
cráter.
· Por la fusión de la nieve o hielo, causada
por la caída de suficiente material volcánico a alta temperatura.
· Por la entrada de un flujo piroclástico en un
río y mezcla inmediata de éste con el agua.
· Por movimiento de un flujo de lava sobre la
cubierta de nieve o hielo en la parte cimera y flancos de un volcán.
· Por avalanchas de escombros de roca saturada
de agua originadas en el mismo volcán.
· Por la caída torrencial de lluvias sobre los
depósitos de material fragmentario no consolidado.
Como ejemplo
de este tipo de flujo tenemos el gran lahar formando durante la erupción del
Monte Santa Helena el 18 de mayo de 1980, con un deslizamiento masivo de
escombros de roca, saturado de agua en un flanco de volcán. Este flujo llegó
valle abajo hasta una distancia de 25 Km, aunque una removilización posterior
hizo que éste se extendiera unos 70 Km más allá de su primera llegada. La
distancia que puede alcanzar un lahar depende de su volumen, contenido de agua
y la pendiente del volcán a partir de donde se genera.
Los lahares,
también pueden ser causados por la brusca liberación del agua almacenada en un
glaciar sobre un volcán, y que puede deberse a una rápida fusión del hielo por
condiciones meteorológicas o por una fuente de calor volcánico.
La forma y
pendiente de los valles también afecta la longitud de estos. Un valle angosto
con alguna pendiente permitirá que un cierto volumen de lahar se pueda mover a
gran distancia, mientras que un valle amplio y de poca pendiente dará lugar a
que el mismo se disperse lentamente y se detenga dentro de una distancia más
corta.
Las
velocidades de estos flujos están determinadas por las pendientes. Por la forma
de los cauces. Por la relación sólidos-agua y de alguna manera por el volumen.
Las velocidades más altas reportadas son aquellas alcanzadas sobre las
pendientes de los volcanes. En el Monte Santa Helena por ejemplo, el lahar
causado por la erupción del 18 de mayo de 1980 alcanzó, en sus flancos, una
velocidad de más de 165 Km/hr; sin embargo, en las partes bajas del mismo, la
velocidad promedio sobre distancias de varias decenas de Km fue de menos de 25
Km/hr.
Los lahares
pueden dañar poblados, agricultura y todo tipo de estructura sobre los valles,
sepultando carreteras, destruyendo puentes y casas e incluso bloqueando rutas
de evacuación. También forman represas y lagos que al sobrecargarse, se rompen
generando un peligro adicional.
Es bien
conocido el triste caso de la actividad del Nevado El Ruíz, en Colombia, el 13
de noviembre de 1985 , en el que una serie de erupciones relativamente menores
dieron origen a la peor catástrofe conocida en el territorio de Colombia. Las
cenizas expulsadas cayeron durante varias horas sobre el glaciar y la nieve de
la cumbre, fundiéndolos y formando un lahar que, desplazándose a una velocidad
media estimada en 12 m/s, arrasó la población de Armero, a 55 Km de distancia,
causando cerca de 25 000 víctimas.
Una manera
de limitar los efectos de estos lahares, es construir diques y otras
estructuras para controlar los cursos de sus flujos, de tal manera que puedan
encauzarse zonas planas sin causar daño, o bien estructuras que disminuyan su
energía "filtrando" las rocas más grandes que arrastran los lahares
(ingeniería "Sabo",muy desarrollada en Japón).
D.- CENIZA
DE CAÍDA LIBRE
La ceniza
volcánica que se deposita, cayendo lentamente desde alturas considerables,
consiste de fragmentos piroclásticos muy pequeños de material juvenil; estos
es, el producto de la fragmentación extrema de lava fresca. Se denomina de
caída libre y generalmente tiene un diámetro entre 1/16 mm y 2 mm. La ceniza
fina es aquella que tiene un diámetro menor d 1/16 mm. En ocasiones, cuando el
magma contiene numerosos cristales, los sólidos se separan del líquido para
formar ceniza cristalizada.
Estos
depósitos, comúnmente son conocidos como capas de ceniza, cuando se consolidan
son llamadas tobas. Estas cenizas frescas, frecuentemente contienen fragmentos
de tamaño grande, por lo que pueden llamarse ceniza-lapilli o toba-lapilli en
caso de contener moderado o abundante lapilli. Si contienen bloques de roca,
entonces será toba-brecha; y será toba aglomerado si contiene bombas
volcánicas.
Durante una
explosión, cerca de la boca del volcán se acumulan los fragmentos de caída
libre en forma de capas y cada una de ellas indicará una explosión separada;
sin embargo, sólo la ceniza más fina es arrastrada por el viento a grandes
distancias no pudiendo distinguirse, en este último caso , los depósitos de
explosiones individuales. Aquí, las capas de ceniza tienden a formar un manto
continuo sobre la topografía. Las capas de lapilli y ceniza generalmente
aparecen bien clasificadas, lo que les permite mostrar una gradación en tamaño
tanto vertical como lateralmente. Los fragmentos más grandes ocupan la base de
una capa ya que caen más rápido que los pequeños, y por la misma razón los más
grandes también caen más cerca de la boca. Los pequeños tienden a caer más
lejos, arrastrados por el viento.
Ocasionalmente,
las capas de ceniza muestran un incremento en el tamaño de grano hacia arriba,
lo que se interpreta como un incremento persistente de la fuerza explosiva
durante el desarrollo de un erupción .
Una erupción
explosiva violenta puede inyectar ceniza fina en los niveles superiores de la
atmósfera y en la estratosfera, con lo que ésta viajará grandes distancias en
el planeta, como ocurrió con la erupción del volcán Krakatoa en 1883; la del
Chichonal en 1982 y la del monte Pinatubo en 1991. Estos últimos ejemplos han
causado cambios atmosféricos y climáticos, ya que las partículas de ceniza han
dado lugar a la formación de aerosoles por la precipitación de sulfatos sobre
los núcleos de condensación, además de reducir la cantidad de rayos solares que
inciden sobre la superficie terrestre.
La
velocidad de movimiento de la ceniza depende de la velocidad del viento, por
ejemplo la erupción del Katmai, Alaska en 1941, que esparció ceniza en un área
de unos 115 000 Km2 ,llegó a acumularse en espesores de hasta 30 cm a 160 Km de
distancia de la boca eruptiva.
La capas de
ceniza han sido útiles en la correlación cronológica de la actividad volcánica
de un edificio en particular, dando información, tanto de su evolución como de
su grado de explosividad y peligrosidad.
En muchas
ocasiones las capas son muy semejantes, lo que hace difícil o imposible
diferenciarlas, aunque en estos casos la ceniza se reconoce primordialmente por
su composición e índice refractivo de los fragmentos vidriados, por la
naturaleza y abundancia de cristales; además de otras características , tales
como espesor, color y posición estratigráfica.
Otros
aspectos interesantes de la ceniza de caída libre es el cambio de su
composición en relación con la distancia recorrida desde el punto de erupción ,
ya que cuando es eyectada, ésta consiste en una mezcla de cristales son más
densos que el vidrio, tienden a caer más rápido que aquél. Por tanto, los
cristales son más abundantes en los depósitos de ceniza cercanos a la boca
eruptiva y tienden a disminuir en cantidades en la medida en que se incrementa
la distancia desde ella.
El daño
principal que causa la ceniza ocurre cuando se acumula en los techos de las
construcciones, provocando su colapso, situación que se puede evitar limpiando
a intervalos la ceniza acumulada sobre los mismos. La inhalación de ceniza
también es peligrosa, por lo que se recomienda usar máscara contra polvo o al
menos un simple pedazo de tela para cubrir la nariz y la boca. Donde haya
equipos mecánicos trabajando, se recomienda usar filtros adecuados para evitar
para evitar que el polvo penetre y les cause corrosión y rápido desgaste.
De ser
posible, también se deben trasladar los animales y ganado doméstico a un lugar
seguro, pues de lo contrario pueden morir debido al polvo y la ceniza o al agua
y vegetales contaminados. La ceniza también reduce la visibilidad, por lo que
una evacuación durante una lluvia de ella es difícil o hasta imposible y en
estos casos se ha llegado a recomendar a la gente que no salga de sus casas
hasta que restaure la visibilidad y que sólo salga brevemente para limpiar los
techos de sus construcciones, siempre que la zona en cuestión no se encuentre
dentro del alcance de flujos piroclásticos o lahares.
En áreas
donde ha caído suficiente ceniza, acumulación provoca la defoliación y caída de
ramas de árboles, caída de techos, irritación de las vías respiratorias en
personas y animales, contaminación de suministros de agua, taponamiento de
drenajes y adición de elementos químicos menores al suelo, que pueden
efectuarlo (según su composición , positiva o negativamente) y en secuencia a
los alimentos que produzca.
Aunado a esto, si llueve en abundancia, se generan flujos de lodo que son aún
más peligrosos, ya que se crean a lo largo de corrientes que pueden destruir
instalaciones hidroeléctricas carreteras y poblaciones asentadas en las riberas
de los ríos.
En el caso
del volcán Chichonal, la caída de ceniza produjo daños a cultivos ,
interrupción total de comunicaciones aéreas y parcial en las terrestres en los
estados de Chiapas, Tabasco, Campeche y parte de Oaxaca, Veracruz y Puebla,
principalmente.
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sin duda alguna es importantísimo el aporte desde el punto de vista técnico.
ResponderEliminarEstoy tratando de elaborar un plan de gestión de riesgos, podrían ayudarme con la metodología? gracias